Es momento de echar el anís (al gusto).Tras remover se añade el aceite, el agua y la levadura.
Ahora viene lo divertido…la harina. Se le va añadiendo harina y amasando. Se tiene que añadir hasta un punto que se pueda sacar la masa del recipiente sin que se quede mucha masa pegada. Una vez fuera…¡a amasar!. Se le va añadiendo harina hasta que la masa no se quede pegada en las manos.
Si queremos evitar al amasar con las manos estar pringados hasta el codo, echar en las manos aceite o harina.
Una vez que la masa quede consistente…hacer la forma de la rosquilla (uniendola bien por los lados, que sino se abre en la sartén…) y …voilá…a la sartén (con aceite no muy fuerte que sino se queman por fuera y no se hacen por dentro)
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